El Mundo de los Miedos en Halloween
- PsicologiaPiramide

- 31 oct 2025
- 5 Min. de lectura
Actualizado: hace 3 horas

Una Breve Introducción
¡Halloween! Una de las celebraciones preferidas tanto por grandes como por pequeños. Una fiesta que combina dos géneros inconexos: el terror y el humor… además, por supuesto, de los dulces y las chucherías.
De origen celta y celebrada principalmente en Irlanda, Escocia y norte de Francia hace más de 3.000 años. Existía en aquel entonces la festividad del Samhain, la cual marcaba el final de la cosecha y el inicio del invierno. Los celtas creían que la noche del 31 de octubre la frontera entre el mundo de los vivos y de los difuntos se reducía. No obstante, para protegerse y espantar a los malos espíritus, encendían hogueras y usaban máscaras.

Con el tiempo, esta fiesta se entremezcló con la celebración cristiana del Día de Todos los Santos (1 de noviembre). De hecho, la palabra Halloween es una contracción de All Hallows' Eve (Víspera de Todos los Santos).
Lo que hoy conocemos como Halloween se popularizó en Estados Unidos gracias a los inmigrantes irlandeses del siglo XIX. Más tarde, se extendió al resto del mundo a través del cine y la televisión. En España, cada año gana más terreno. Las tiendas, los supermercados y las calles se llenan de telarañas, calabazas, esqueletos y toda una decoración en sintonía.
La televisión y las plataformas de streaming también se llena de programas de especiales de Halloween con películas, series y programas que giran en torno al miedo. Esta es la noche perfecta para disfrazarse de aquello que genere miedo en otras personas por la diversión de asustar y pedir chuches al grito de "¡truco o trato!"
Destripando el Miedo en Halloween
Esta fecha atrae a muchas personas porque les gusta pasar miedo, pero no es casualidad. El miedo es una emoción poderosa y muy adaptativa en nuestra historia evolutiva, es un mecanismo que activa la respuesta de lucha, huida o parálisis ante una amenaza real o imaginaria.

Desde el punto de vista neuropsicológico, el miedo está controlado por el sistema límbico, donde la amígdala es nuestro sistema de alarma interno.
Esta pequeña estructura determinará si un estímulo es peligroso (o no). Si lo considera una amenaza, se activarán los distintos sistemas –como el Sistema Nervioso Autónomo, las glándulas suprarrenales o el hipotálamo– para preparar al cuerpo ante la posible amenaza. No obstante, el procesamiento y regulación del miedo también se lleva a cabo en otras estructuras cerebrales, como la corteza prefrontal.
Miedos en la Infancia

En la infancia existen muchos miedos que son naturales y adaptativos según cada etapa del desarrollo. Son temores que, en muchos casos, desaparecen por sí solos con el paso del tiempo, como el miedo a los extraños (8 meses), la oscuridad (3 años), los monstruos (3 años) y la muerte (7 años).
Las personas adultas pueden perfectamente distinguir lo que es realidad y fantasía, pero en la niñez, la fantasía se entrelaza con la realidad fácilmente. Por ello, al igual que pueden creerse superhéroes, también pueden pensar que bajo su cama se esconde un monstruo maligno.
Halloween como Contexto Seguro

Esta fiesta puede ser una gran oportunidad para que los niños y niñas se enfrenten de forma segura contra esos miedos que les atormentan. Disfrazarse en familia de aquello que supuestamente debe dar miedo puede ser una experiencia realmente positiva.
El humor, la imaginación y la recompensa de los dulces puede regular el miedo en un contexto de juego. Es decir, se puede aprender que se puede sentir miedo, pero estar a salvo. Este tipo de experiencias contribuye a un buen desarrollo socioemocional y a una mejor autorregulación de esta emoción.
Cuidado con un Exceso de Sustos
Eso sí, hay que evitar los sustos excesivos o las experiencias muy intensas, sobre todo si no están adaptadas a la edad del menor. Esto podría generar mucha ansiedad o confusión.
¿Necesitas algunos consejos? ¡Mira la imagen!

Halloween en la Adultez
Para muchas personas adultas, el miedo en un contexto seguro puede ser una fuente de excitación y placer. Cuando alguien siente miedo en un contexto seguro, el cerebro libera neurotransmisores como dopamina y adrenalina, hormonas asociadas a la felicidad y excitación, las cuales generan una gran sensación de bienestar y energía. Por eso, muchas personas encuentran excitante pasar miedo, a través de películas, videojuegos o en pasajes del terror. Saben que están a salvo, pero buscan esa mezcla de miedo y diversión.

No obstante, esta activación no es igual en todas las personas. Hay quienes evitan el terror porque su circuito de recompensa no se activa del mismo modo, o lo hace de forma muy baja. Lo que produce la gran variabilidad de la vivencia del terror en cada persona.
Es fundamental que el miedo se sienta controlable. La persona que disfruta lo hace porque sabe que lo que vive y ve no es real. Por eso, no se activaría la misma respuesta de miedo en un pasadizo de terror de la feria que si alguien sigue a otra persona por la noche. Para muchas personas, disfrutar viendo películas de terror es una forma de "sentirse vivos".
El Sentido del Disfraz

La identidad no solo se construye en la adolescencia, sino que ocurre a lo largo de toda la vida. Esto hace que muchas personas quieran buscar nuevas experiencias, siendo Halloween un espacio seguro y libre para poder explorar y experimentar nuevas sensaciones.
Esta noche de terror puede llevar a adultos a esconderse tras una máscara y adoptar otra identidad persona, ocultar atributos que no le gustan (como partes de su físico) por otros con la intención de ser anónimos en un contexto social libre de juicios. Los disfraces son vehículos de comunicación social, ya que la mayoría de la gente se disfraza si espera que otros también lo hagan.

Los disfraces promueven:
La creatividad: Permite huir de tareas cotidianas para realizar un proyecto con el que la gente se sienta realizada, dando rienda suelta a la imaginación.
La transgresión de las normas: Un disfraz suele buscar lo menos políticamente aceptado, como puede ser la aceptación de cuerpos putrefactos (zombis) o la provocación de la sexualidad, como los disfraces provocativos de brujas.
Liberar deseos reprimidos: Durante esta noche se pueden expresar todos los aspectos personales que normalmente permanecen ocultos.
En Conclusión
Halloween no es solo una fiesta para poder comer dulces, es también una forma simbólica de enfrentarse al miedo. Ya sea a través de disfraces o películas de terror, esta noche nos recuerda que vivir el miedo en un entorno seguro puede ser una gran vía de aprendizaje personal y emocional.

Nota Importante: La información proporcionada en este documento tiene únicamente fines informativos y educativos. No pretende sustituir el asesoramiento, diagnóstico o tratamiento psicológico profesional. Si experimenta dificultades que interfieren con su vida diaria, le recomendamos consultar a un especialista.




Comentarios